Síndrome de la costilla flotante

Síndrome de la 11.ª o 12.ª costilla

En el síndrome de la costilla flotante aparecen molestias dolorosas en las costillas inferiores de la caja torácica. Estas costillas se llaman 'costillas flotantes' porque en la parte anterior del cuerpo no están unidas al esternón. Normalmente, las costillas flotantes no causan molestias. Si lo hacen, hablamos del 'síndrome de la costilla flotante'.

Anatomía de las costillas flotantes

El cuerpo humano tiene 24 costillas, 12 a cada lado. Algunas personas presentan una variación congénita por la cual tienen un par de costillas de más o de menos. Afortunadamente, esto no siempre conduce a molestias físicas.

En la parte posterior del tronco todas las costillas están unidas a una vértebra. Las costillas se curvan hacia delante; por su forma, también se denomina caja torácica. En la parte anterior, solo las 10 primeras costillas tienen una conexión cartilaginosa con el esternón. Esto significa que la 11.ª y la 12.ª costillas no están fijadas en la parte frontal; por lo tanto, flotan.

Factores que dan lugar a costillas flotantes dolorosas

Todo el mundo tiene costillas flotantes. Por lo general, solo se vuelven dolorosas en combinación con otras molestias físicas.

Una causa frecuente de costillas flotantes dolorosas es la escoliosis. Se trata de una curvatura lateral de la columna vertebral. Esto reduce la distancia entre las costillas inferiores y la pelvis. Una consecuencia de esta curvatura puede ser que la punta de la costilla flotante choque con la pelvis, lo que provoca irritación y dolor.

Otra posible causa es la descalcificación ósea (osteoporosis). Las vértebras se debilitan y colapsan ligeramente. Esto también reduce el espacio entre las costillas inferiores (flotantes) y la pelvis.

Un tercer posible desencadenante del síndrome de la costilla flotante es una mala postura (prolongada).

Dolor característico en el síndrome de la costilla flotante

En el síndrome de la costilla flotante, el dolor suele desencadenarse por actividades como permanecer sentado o de pie durante mucho tiempo, caminar y girar el tronco. También con movimientos específicos en los que la caja torácica se estira o se tensa, por ejemplo al toser o respirar profundamente. El dolor puede sentirse en uno o en ambos lados del cuerpo. En ambos casos, a menudo se percibe a la altura del borde pélvico.

La importancia de un diagnóstico correcto

En caso de este tipo de molestias, es importante que se establezca el diagnóstico correcto. Las afecciones que deben descartarse son cálculos renales, cálculos biliares y problemas gástricos o intestinales.

Las pruebas complementarias con una resonancia magnética o una radiografía pueden mostrar la distancia entre las costillas y la pelvis y la alineación de la columna vertebral. Con estas pruebas también se evidencia cualquier daño que se haya producido. Si es necesario, se puede derivar a un neumólogo o a un internista.

Tratamiento y pronóstico del síndrome de la costilla flotante

En la práctica, el síndrome de la costilla flotante rara vez tiene grandes consecuencias a largo plazo. En función de los síntomas, el fisioterapeuta puede elaborar un plan de tratamiento para abordar la(s) causa(s) del síndrome de la costilla flotante. Por ejemplo, aprender a mantener una postura correcta con la ayuda de terapia de ejercicios.

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