Masaje

El masaje existe en muchas formas, pero se reduce a aplicar estímulos mecánicos al cuerpo de un paciente con las manos de un (fisio)terapeuta.

El objetivo del masaje es reducir el dolor y la tensión muscular y estimular la circulación de la piel, el músculo o el tejido conectivo subcutáneo. El masaje no solo actúa a nivel físico, sino que también puede producir relajación mental. Esto ofrece beneficios como dormir mejor, menos estrés y una sensación de mayor relajación.

Formas de masaje

Dentro de la fisioterapia se aplican con regularidad varias formas de masaje. Entre ellas se encuentra el masaje 'clásico', en el que se utilizan técnicas como frotar, alisar, amasar, sacudir y presionar. Esta forma de masaje (de relajación) se utiliza sobre todo en músculos dolorosos y tensos, y por lo general se percibe como agradable.

Un masaje deportivo se parece al clásico, pero es algo menos relajante. Las maniobras que aplica el masajista suelen ser algo más rápidas y firmes. El objetivo es favorecer la recuperación de los deportistas y/o mejorar el rendimiento deportivo.

También se recurre con regularidad al llamado masaje de tejido conectivo. Esta forma de masaje se centra en la capa de tejido conectivo que se encuentra entre la piel y los músculos. Por esta capa también discurren vasos sanguíneos y nervios hacia los órganos. En el masaje de tejido conectivo se influye en el tejido de forma refleja. La estimulación del tejido conectivo tiene de ese modo un efecto sobre órganos más profundos. Esto es posible porque ciertas zonas de tejido conectivo del cuerpo están conectadas con órganos, glándulas y músculos específicos.

Al estimular el tejido conectivo, se produce simultáneamente una reacción en el órgano asociado. De este modo se pueden tratar molestias físicas. A la inversa, cuando un órgano funciona peor, esto puede verse en la zona de tejido conectivo correspondiente.

Así, por ejemplo, la tensión de la piel de la espalda puede estar aumentada en un problema renal y la piel allí es más difícil de deslizar y/o de coger. Estas zonas se estimulan mediante técnicas específicas de tejido conectivo como rodar la piel, alisar y traccionar. Esto puede causar un dolor agudo y resultar desagradable. Muy distinto, por tanto, a un masaje de relajación.

También existe el drenaje linfático en forma de masaje, que se trata por separado.

Exploración

Para poder explorar y masajear una parte del cuerpo, es necesario que esa zona esté descubierta. Téngalo en cuenta al visitar al fisioterapeuta. Antes de comenzar con el masaje, se observa el color de la piel y su movilidad y capacidad de pinzamiento. También se presta atención a la posible presencia de cicatrices, engrosamientos y diferencias de contorno.

En los músculos, además, se busca un aumento de la tensión y los llamados puntos gatillo. Son endurecimientos locales en un músculo que pueden causar dolor (véase también punción seca). También se evalúa la temperatura de la zona lesionada. Una temperatura elevada puede indicar una inflamación. Con una temperatura disminuida puede haber un trastorno de la circulación.

Es importante saber que el masaje puede ser una parte del tratamiento de las molestias. Casi siempre se combina con otras formas de tratamiento, como instrucciones de postura y movimiento, terapia de ejercicios, etc. Esto para abordar la causa y para prevenir en la medida de lo posible la recurrencia de las molestias.

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