Tejido conectivo

El tejido conectivo es un tejido compuesto por fibras que amortiguan las fuerzas del movimiento. Son tejidos de sostén. En resumen, todos los tejidos del cuerpo contienen tejido conectivo.

Entre las estructuras que se incluyen dentro del tejido conectivo se encuentran, por ejemplo, los huesos, el cartílago, los ligamentos, la cápsula articular, los músculos, los tendones, el tejido nervioso, los vasos sanguíneos, la piel y las cicatrices.

Propiedades

El tejido conectivo tiene la capacidad de producir distintos tipos de células. La función de estas células se ajusta específicamente a las exigencias impuestas al tejido. El tejido conectivo presenta diversas células con funciones diferenciadas. Dos tipos importantes para el aparato locomotor son las células de colágeno y las células elásticas.

Cuantas más células de colágeno haya, más rígido será el tejido conectivo. Si hay más células elásticas, puede producirse un mayor movimiento. Los vasos sanguíneos contienen muchas células elásticas, por lo que son muy flexibles y móviles. Las diferencias funcionales entre un músculo y un tendón se deben principalmente a la distinta proporción de células de colágeno y elásticas.

El tejido conectivo tiene la propiedad de adaptarse a la carga solicitada. Un músculo que se utiliza con más frecuencia se vuelve más fuerte; lo contrario también ocurre. A diario hay degradación de tejido, pero también se forma tejido nuevo de inmediato. Esto es muy útil, especialmente durante el crecimiento, pero también durante los entrenamientos.

Función del tejido conectivo

Durante un período en el que se mueve menos o no se mueve, desaparece el estímulo que provoca la formación de tejido y predomina la degradación. Como resultado, la calidad del tejido conectivo disminuye y el tejido se debilita. Esto ocurre, por ejemplo, por enfermedad, lesión o cuando se entrena o se realiza menos actividad física de lo habitual.

Está claro que el tejido conectivo se adapta a la carga que se le exige. A pesar de ello, el tejido conectivo del esqueleto, los músculos o la piel puede lesionarse bajo la influencia de una carga intensa o de una sobrecarga.

Los tejidos dañados, como un hueso roto o un desgarro muscular, pueden repararse formando nuevas células de tejido conectivo. Esta nueva formación es importante para la recuperación de las lesiones. Las células recién formadas son todavía células generales de tejido conectivo. Una vez que la herida se llena por completo con estas células, estas se adaptan a la función y a las exigencias de carga requeridas. Esto ocurre bajo la influencia del movimiento. Sin embargo, la estructura original nunca se recupera al 100%; sigue siendo una reparación.

Rehabilitación

La formación y el cambio del (nuevo) tejido desempeñan un papel crucial en la rehabilitación. Esto significa aplicar la carga adecuada en el momento adecuado y dejar suficiente tiempo de recuperación. Esto asegura que el mayor número posible de células se adapte a la carga requerida. Esta adaptación puede durar más de un año.

Un buen ejemplo es la reconstrucción del ligamento cruzado anterior en la rodilla. En este procedimiento se utiliza tejido tendinoso que, durante la rehabilitación, se adapta hasta convertirse en un nuevo ligamento. Este cambio en el tipo de tejido dura de uno a dos años.

Encuentre un fisioterapeuta que pueda ayudarle en su rehabilitación.

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